La propuesta de reforma garantiza una oficina por comunidad y deja en manos del ministerio o de cada autonomía que se mantengan las 8.000 restantes
Las protestas por los planes del Gobierno de Mariano Rajoy para privatizar el Registro Civil, traspasando sus funciones a los registradores de la propiedad, forzaron en 2015 la paralización de la reforma de estos organismos públicos creados en 1870 para dejar solemne constancia de nacimientos, matrimonios y defunciones. Ahora, de nuevo al frente del Ejecutivo pero sin mayoría absoluta, el PP vuelve a intentar "modernizar" este servicio público con unos cambios legales que entrarán en vigor en parte el próximo 30 de junio. Su propuesta mantiene el cierre masivo de miles de oficinas por la informatización de los trámites y plantea que al frente de los registros civiles ya no esté ni un juez ni tampoco un registrador de la propiedad, sino un letrado de la Administración de Justicia.
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