12/09/2016
El exconseller Jordi Ausàs, que salio de prisión el 20 de agosto, está controlado por este sistema
Solo hacen falta cuatro manos para contar con los dedos los presos que pueden dormir en sus casas y que son controlados con brazaletes electrónicos desde la cárcel de Lleida, como el que lleva el exconseller de Governació, Jordi Ausàs, condenado a cuatro años de prisión por contrabando de tabaco, de los que ha cumplido uno en el Centre Penitenciari de Ponent -entró en la cárcel en junio de 2015.
El 19 de agosto salió con una pulsera en el tobillo y pudo disfrutar de la fiesta mayor de su ciudad, que comenzaban ese fin de semana, un privilegio que tienen solo otros 16 reclusos en Lleida, según datos del Departament de Justicia. En Catalunya la cifra llega a 60.
Quienes conocen al exmilitante de ERC afirman que intenta llevar una vida normal en la Seu d’Urgell, ciudad en la que se le ha visto en actos de la fiesta mayor y que cuelga en su página de Facebook algunas fotos de los lugares a los que asiste, la mayoría actos literarios.
En los primeros días de agosto Ausàs consiguió el tercer grado, con lo que solo tenía que ir a la cárcel a dormir y dos semanas después, como los otros 59 presos se ha acogido al artículo 86.4 del Reglamento Penitenciario para cumplir condena en régimen abierto, sustituyendo el tiempo de estancia mínimo obligatorio por medidas de control telemático.
24 horas
Los condenados tienen que llevar este brazalete en el tobillo las 24 horas, permanecer ocho en el domicilio establecido en prisión y presentarse una vez a la semana en la cárcel, Ausàs lo hace en el Centre Obert de Lleida.
Ausàs fue condenado por la Audiencia Provincial a 3 años y 9 meses de prisión por el delito de contrabando de tabaco y de 3 meses por la pertenencia a una organización criminal. También fueron condenadas otras siete personas y otras cuatro fueron absueltas, entre ellas la esposa del exconseller.
Durante el juicio el fiscal mostró vídeos en los que Ausàs aparecía con camiseta y vaqueros, cargando bolsas negras en las que otros acusados en el juicio por contrabando habían metido paquetes de tabaco y la sentencia consideró probado que ya se dedicaba al contrabando en su última época como conseller.
El también exalcalde de la Seu d’Urgell obtuvo por primera vez el tercer grado el 25 de septiembre de 2015, sólo tres meses después de ingresar en prisión, pero en noviembre el juzgado de vigilancia penitenciaria le revocó esta condición a petición de la Fiscalía de Lleida.
Font i Foto: La Vanguardia
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